sábado, 4 de junio de 2011

P E N A

Me sabe a muerte tu procáz desdén.
Ya me cubrió, el denso granizo de tu esquiva mirada.
Tortura fétida, fue tu implacable repudio.

De que brutal y cruel perjurio me culpas ?
Sepultada ya estoy, en el infierno indolente de tu condena ¡

Si mi fiel caricia y furtiva ambición, nauseabundo olor te causaron.
Cómo fue que tanta excelsa adoración, valió tu infame verguenza ?
Jamás desearé tal pena, a ningún hostil corazón ¡

Y me declaro por siempre, libre, de merecer tan mezquina sentencia ¡